lunes, 30 de marzo de 2009

De lo teatral en el Messenger

Messenger, messenger, messenger, no es necesario repetirlo 3 veces para que aparezca ante nosotros, a algunos le carga con windows, otros lo abren casi mecánicamente cuando este carga. Nos brinda la posibilidad de realizar conversaciones con gente a distancia, hacerlo con varias a la vez, por separado o en conferencia.

Pero un don puede también ser una maldición: Cuando nos damos cuenta ha pasado toda la tarde y no se ha avanzado mayor cosa en ninguna de nuestras múltiples conversaciones.
Y una maldición se puede volver un don: El no verse las caras permite a algunos personas expresarse con mayor libertad sobre ciertas temáticas

El artificio, tratar de expresar lo que pensamos y sentimos a otros humanos tiene la dificultad y la ayuda del medio, el fin justifica los medios, pero cada medio modifica lo fines, los modos y hábitos usados en el messenger vienen de nuestra manera de afrontar lo oral y lo escrito, pero el messenger como escenario genera sus propios ritmos, sus propios modos. Modos que con su uso se vuelven hábitos, y pueden incluso influir en nuestra vida “desconectada”.

Pero ahí donde parece que las distancias se acortan también suceden otras cosas, el tiempo cambia, lo que en una conversación telefónica tomaría un minuto en el mesenterio puede tomar un poco más, el tiempo que se demora un contacto en responder puede ser interpretado como la cantidad de ocupaciones que tenga en ese momento o su ausencia.

Las letras se usan en el lenguaje escrito, pero la manera de usarlas en el messenger tiene mayor relación con las dinámicas del lenguaje hablado, con algunas diferencias por ejemplo en la entonación. Para dar rápidamente sentido nuestras palabras los signos de puntuación no son suficientes, y al carecer de una manera de decir si nuestra comentario es sarcástico, si estamos felices o tristes hacemos uso de los emoticons.

Estas caritas o muñequitos cumplen la función que en una época cumplían las mascaras usadas en el teatro, el permitir a los espectadores lejanos ver las expresiones y emociones del actor, las circunstancias son similares, con la única diferencia de que ahora todos somos a la vez actores y espectadores, pero nuestro escenario nos aleja de tal manera que necesitamos hacer uso de estas mascaras.

La palabra griega para mascara era persona°, he aquí el origen de palabras como personaje, personalizar, personificar. Tener personalidad es entonces tener una mascara, que nos ayuda a expresarnos, que amplifica la voz por un agujero y exagera las expresiones, las emociones, tal como lo hacen los emoticons, la imagen para mostrar, nuestro nickname, y lo que decimos, nos ayudan a interpretar el personaje, amplificando una facción de nosotros mismos.

°Per Sona = Para Sonar