Para los que gustan de leer a Michael Ende talvez les resulte familiar el titulo de esta entrada, para los que no han tenido la fortuna de leer “La prisión de la libertad” tratare de no revelar de el demasiado, (aunque un buen texto sigue siendo un buen texto así a uno se lo hallan contado).
En el cuento, el protagonista es llevado a un cuarto circular lleno de puertas y se le dice que para salir de el cuarto le basta con abrir una de estas y salir por ella, el único inconveniente es que no sabe realmente que hay detrás de cada una y que al decidirse por alguna inmediatamente las otras quedaran cerradas para siempre. El protagonista no sabe que puerta elegir y empieza a tratar de ver símbolos y a hacer cuentas con las cosas que encuentra en el cuarto, pero el personaje sabe que elegir de acuerdo a estos cálculos es igualmente arbitrario.
Esto me recuerda el ejercicio de diseñar, por el sinnúmero de puertas que podemos escoger cuando diseñamos (maneras de hacer uso del espacio, del tiempo, el color la forma, las variables tipográficas…). Talvez tenemos la ventaja de poder echar un vistazo a lo que hay detrás de cada puerta por medio del “boceto” como sea que lo entienda cada uno, pero de igual manera podríamos durar toda la vida viendo que hay detrás de cada puerta y nunca atravesar ninguna, por preguntarnos si no habrá algo mejor detrás de alguna puerta que no hallamos visto, o si talvez una puerta anterior no era la mejor. Algunos se consuelan con creer en ciertas reglas “de oro” olvidando lo arbitrado de escoger acogerse a tal o cual regla.
¿Es la libertad una prisión para el diseñador?
Que cada cual decida.
En el cuento, el protagonista es llevado a un cuarto circular lleno de puertas y se le dice que para salir de el cuarto le basta con abrir una de estas y salir por ella, el único inconveniente es que no sabe realmente que hay detrás de cada una y que al decidirse por alguna inmediatamente las otras quedaran cerradas para siempre. El protagonista no sabe que puerta elegir y empieza a tratar de ver símbolos y a hacer cuentas con las cosas que encuentra en el cuarto, pero el personaje sabe que elegir de acuerdo a estos cálculos es igualmente arbitrario.
Esto me recuerda el ejercicio de diseñar, por el sinnúmero de puertas que podemos escoger cuando diseñamos (maneras de hacer uso del espacio, del tiempo, el color la forma, las variables tipográficas…). Talvez tenemos la ventaja de poder echar un vistazo a lo que hay detrás de cada puerta por medio del “boceto” como sea que lo entienda cada uno, pero de igual manera podríamos durar toda la vida viendo que hay detrás de cada puerta y nunca atravesar ninguna, por preguntarnos si no habrá algo mejor detrás de alguna puerta que no hallamos visto, o si talvez una puerta anterior no era la mejor. Algunos se consuelan con creer en ciertas reglas “de oro” olvidando lo arbitrado de escoger acogerse a tal o cual regla.
¿Es la libertad una prisión para el diseñador?
Que cada cual decida.

4 comentarios:
**ei gracias por el recomendado!
muy bueno... uff le diste a mis gustos.
una historia me mato... luego te digo cual!!
:)
¿Es la libertad una prisión para el diseñador? me gusta la pregunta**
Denada, me alegra te halla gustado el libro, y ¿Cuando vas a acabar de leer las 10 paginas que te faltan?
jajaja... la verdad acabe el libro hace como una semana, el mismo dia que tenia que devolverlo, ya que me toco pagar 6.500 de multa. :(
Nonono niña, asi no se puede, mejor te comprabas el libro de segunda jajaja
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